dermatología

Dermatología

 

Además se encarga de la prevención de las enfermedades, de la conservación y cuidado de la normalidad cutánea como también de la dermocosmética que se dedica a la higiene, la protección y la apariencia de la piel humana. Específicamente las funciones que abarca la dermatología son la protección contra agentes físicos, químicos, radiaciones, virus, hongos y bacterias.

El dermatólogo debe manejar múltiples conocimientos en cirugía, reumatología, ya que muchas enfermedades de dicho tipo tienen síntomas cutáneos; inmunología ya que varias enfermedades neurológicas se manifiesten por medio de la piel como enfermedades infecciosas, endocrinológicas y genéticas.

Algunas de las enfermedades más comunes de las que trata la dermatología se encuentran la dermatitis que es la inflamación de la piel, infecciones causadas por hongos, por levadura o por la tinea multicolor; también está el vitiligo, el acné, cloracné, los melanomas, la hiperpigmentacion y los epiteliomas que son formas de cáncer en la piel.

La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, constituye aproximadamente 15% del peso total de una persona. En cada centímetro alberga millones de células y terminaciones nerviosas especializadas para palpar (sentido del tacto), sentir calor, frío y dolor; a su vez, contiene glándulas sebáceas y sudoríparas, así como folículos pilosos, en tanto una extensa red de vasos sanguíneos nutre a esta compleja estructura.

Entre sus múltiples funciones, la piel actúa como la primera línea de defensa del cuerpo contra agentes externos, es decir, brinda protección ante lesiones, infecciones y sustancias dañinas; además, por su textura, temperatura, color y sensibilidad, proporciona información acerca de la salud general.

Las enfermedades que la irritan, obstruyen o inflaman pueden originar gran variedad de síntomas, por ejemplo, enrojecimiento, ardor y picazón. Asimismo, alergias, sustancias irritantes, algunos trastornos del sistema de defensas (inmunológico) e, incluso, su constitución genética son factores que pueden ocasionar diferentes enfermedades de la piel, desde un caso leve de dermatitis (inflamación de la piel) o ronchas, hasta vellosidad excesiva, tiña, candidiasis, sarna, quemaduras solares, lunares o cáncer de piel.

Regularmente el médico general o el dermatólogo pueden identificar las alteraciones a través de una simple exploración visual. Las características reveladoras incluyen tamaño, forma, textura, color y localización de la anomalía, además de la presencia o ausencia de otros signos o síntomas. Sin embargo, en otros casos el especialista debe extraer pequeña porción de piel para examinarla al microscopio (biopsia), a fin de establecer el diagnóstico adecuado.

Técnicas terapéuticas útiles en Dermatología

Finalmente, cabe señalar que la Dermatología también incluye el uso de técnicas terapéuticas especiales, como las de tratamiento farmacológico tópico, la aplicación de determinados métodos de fisioterapia especialmente diseñados para procedimientos dermatológicos (crioterapia, fototerapia, radiaciones ionizantes de baja penetración, entre otros) y, por supuesto, opciones quirúrgicas.

Por ello, ante cualquier trastorno en la piel, se recomienda acudir con el médico general para que, en caso necesario, remita al paciente con el especialista en Dermatología: el dermatólogo.

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